Nuestra Historia

Nuestra historia, la historia de Ifach Woodworks, es la de quienes formamos parte de este proyecto y la de nuestra relación.

Santiago es ingeniero de Teleco y ha trabajado 35 años haciendo (entre otras cosas) satélites, pero también llevaba mucho tiempo construyendo -en los ratos que arañaba aquí y allá- tablas y kayaks. Todo lo que tenga que ver con algo tan dispar como el espacio, la madera y el agua le apasiona. Es de Cedeira (A Coruña) y desde niño hacía figuritas de madera con una pequeña navaja y los palos que encontraba por la playa. La afición por el esquí acuático de su hermano Carlos nos llevó a probarlo y a comprar entre los tres una lancha, la Chiquita, para poder practicarlo en la Ría. Era el año 1993. Después llegó el wakeboarding y, en 2008, Santi empezó a hacer tablas de wake a la medida de nuestros hijos, Marcos y Berta, y de su hermana Maite. Cada tabla tenía su nombre y su carácter; todas fueron parte de nuestros veranos durante años.

Entre 2012 y 2016 vivimos en EE.UU. Allí, empezamos a hacer kayaks, siguiendo modelos característicos de Maryland. Pasamos momentos maravillosos, navegando el río Potomac y la Bahía de Chesapeake; la sensación de paz que daba el sonido de las palas sobre el agua nos ha acompañado desde entonces. Y de allí volvimos con Xian y Brual, como parte de nuestro equipaje.

Desde pequeño, Guillermo, nuestro sobrino, pasaba los veranos con nosotros. Venía de Valencia -de donde es- a Madrid, luego íbamos juntos a Cedeira y volvíamos desde allí a Moraira, en Alicante, donde en verano siempre tratábamos de alquilar un apartamento que nos permitiera, al menos durante una semana, disfrutar del Mediterráneo, de ese mar, esa luz y ese cielo que tan bien complementan a los cedeireses.

Sumados, los trozos de verano en Cedeira y en Moraira –y los recuerdos de mañanas en Mi Señora, en As Onreiras, paseos por Vilarube, de baños en el Moraig, Baladrar o El Portet- nos han dado, durante muchos años, buena parte de la energía necesaria para iniciar el ciclo de invierno, de trabajo duro y apasionado en aquello a lo que cada uno nos hemos dedicado como profesionales.

El siguiente ciclo productivo se podía iniciar en cualquier momento y siempre ha sido un proceso circular porque durante las conversaciones y encuentros, breves, que podíamos mantener durante el invierno, surgían ideas sobre la siguiente tabla para hacer o kayak que construir, para regalar a Marcos, cuando se graduase, o para que el de Berta, peso pluma, fuese suficientemente ligero para que ella lo pudiera llevar sola hasta el agua. Igualmente, nuestro proceso de I+D siempre fue sostenible; ninguna idea se ha desechado nunca –sí han evolucionado, lógicamente- y ningún desarrollo ha resultado inútil.

Guille es ingeniero industrial. Un invierno conoció a Eva en la universidad y han seguido juntos desde entonces. Ella es nuestro vínculo con Massanassa, donde nació, donde viven los dos con los tres miembros más junior de esta comunidad –Fede, Vega y Greta- y donde disponemos del espacio en el que vamos a dar forma a nuestra ilusión: compartir lo que hasta ahora solo disfrutábamos nosotros, construcciones de madera ligeras, robustas y únicas; las que, para nosotros, son las mejores tablas posibles.

Compartir nuestros kayaks y las tablas de Stand-Up Paddlebord (SUP) que Santi llevaba cientos de horas diseñando requería poder dedicar a fabricarlas más tiempo del que nos dejaban los viajes ocasionales a Massanassa y a Moraira. Nos instalamos en un local más grande del que ya teníamos -donde habíamos empezado a hacer pruebas; Santi, Guille y yo constituimos Ifach Woodworks y, a primeros de octubre de 2024, Santi dejó su trabajo en el INTA. Atrás quedaron años de viajes a la Antártida, diseños de dispositivos para medir el agujero de ozono y su querido ANSER.

Acondicionar el nuevo local fue un trabajo inmenso. Cuesta valorar el esfuerzo que requirió, porque fue mucho y porque prácticamente se nos ha borrado de la memoria. El 29 de octubre todo estaba listo para recibir la última herramienta que nos iba a permitir empezar a fabricar “formalmente” en el taller desde noviembre. Pero la riada que asoló Massanassa -y muchos otros lugares de nuestro país-, justo aquel día en que todo estaba, por fin, preparado, también se llevó por delante nuestro suelo del color del mar, nuestro material para llenarlo de dibujos de olas y buena parte de nuestra ilusión.

Ahora, empezamos de nuevo. Unimos mar y madera. Trabajamos para que no solo nosotros podamos disfrutar de kayaks y tablas que son únicos. Hemos plantado paulownias en Massanassa para utilizar su madera y que nuestro proceso de construcción de pequeñas embarcaciones sea circular, para cuidar el mar y para disfrutarlo, contigo.

Elena, CEO & writer en Ifach Woodworks