Tabla amanecer

Los secretos de la madera

A veces nos preguntan por qué hacemos Kayaks y paddleboards de madera, cuando se pueden comprar, a precios bastante asequibles, de otros materiales, plásticos, que son ligeros, duraderos y fáciles de transportar. Bueno, lo de ligeros y fáciles de transportar no sé si es cierto pero, en los últimos años, todos los días del verano vemos parejas y grupos de jóvenes que bajan a la playa cargados con tablas de paddle surf hinchables, remos y bombas y que pasan buenos ratos al sol sobre la arena, las piedras o las rocas inflando las tablas y plegándolas, luego. Observo que las parejas de las paddleboards las suelen usar como hace años hacíamos con las colchonetas de playa. En cuanto a los kayaks, los hinchables también se siguen viendo por la costa alicantina pero los que proliferan son los rígidos, que normalmente se alquilan en la misma playa o pertenecen a escuelas que organizan excursiones por la costa. Vemos a los grupos llegar a la playa, recibir instrucciones de los monitores, empezar a remar y regresar después del tiempo fijado para la excursión. Entonces, revisan y envían a otros las fotos que han hecho con el móvil, diciendo, muchas veces, que lo han pasado bien aunque lo de remar sea bastante cansado.

La experiencia de ir sobre el agua en una tabla o un kayak de madera es totalmente diferente; la madera tiene sus secretos y cuando aprendes a trabajarla, cuidarla y disfrutarla, te cuenta algunos de ellos. Te habla sobre el silencio -aunque parezca un oximoron, no lo es-, el que sientes a tu alrededor y descubres cómo te relaja, cuando te has alejado de la orilla; te habla sobre naturaleza -lo maravillosa que es ella y cómo nos empeñamos en dejarle muestras de cómo somos nosotros-, cuando te deslizas sobre el agua y haces pequeñas paradas para recoger plásticos que flotan o buceas cerca de la posidonia y encuentras lo increíble; y te habla sobre la resistencia, la del entorno y la suya propia, de la madera, la un material noble, un elemento superior, duradero y estéticamente valioso, como se identifican hoy estos materiales.

Navegar sobre madera es “otra cosa”. Convive mejor con la personalidad del caminante que con la del coche de carreras, se aproxima más a lo permanente que a lo efímero y más a la serenidad que a la efervescencia, pero la madera también nos muestra su nobleza permitiéndonos, a todos, alejarnos de las carreras, lo efímero y la efervescencia siempre que lo deseemos, cuando la elegimos.