Los comienzos no siempre se eligen
Escribiendo sobre Ifach y “la DANA” podríamos extendernos mucho pero, de todo lo que sentimos y experimentamos hace un año, solo queremos escribir sobre nuestro agradecimiento.
Gracias a todos los que tanto nos ayudásteis, conocidos y desconocidos.
Gracias a Carlos, a Begoña, a María, a Javi y a los voluntarios que llegasteis a nuestro local tan pronto como el 31 de octubre, cuando ya estábamos extenuados de sacar barro, sin traer nada más -ni nada menos- que las manos y la determinación de hacer lo que fuese necesario para sacarnos de aquel lodazal.
Gracias a Amparo, a Montse, a Tomás -no solo por vuestro apoyo aquellos días, desde luego- y a todos los amigos de Guillermo, que vinisteis a ayudarle en su casa y que hicisteis que él pudiera multiplicarse y trabajar también en el taller de Ifach.
Gracias a Ana y a los voluntarios, hijos de amigos y amigos de estos, que vinisteis días después, ya con botas y con cepillos, además de con la misma determinación que quienes llegaron al principio.
Gracias a Marcos y a Berta, que hicisteis que no perdiéramos el ánimo cuando vinisteis a lo que habíamos planeado como un bootcamp de SUPs en Massanassa y resultó una semana de limpieza y reconstrucción.
Gracias a Alcem-se y a Marina de Empresas, que además de ser los primeros en ayudarnos económicamente, nos animaron a no tirar la toalla y nos recordaban que debajo del barro sigue estando el suelo. Gracias a Desde Valencia para Valencia, que también nos ayudó, a través de Mamás en Acción.
Gracias a todos, hoy comenzamos de nuevo.